La vista gorda de la justicia en casos especiales con menores

La impunidad es la circunstancia de no recibir castigo un delito o un delincuente

Cada 107 minutos, un menor sufre agresión sexual o física en Guatemala. Romper con el círculo del silencio en el país no ha sido fácil por miedo a demandar a un familiar, el 89 por ciento de los agresores son parientes de la víctima, por vergüenza o por patrones culturales, como el machismo, pero cada vez hay más denuncias por agresión o violación a menores de edad.

En Guatemala, la violencia sexual es un delito con alta incidencia y su aumento constituye un problema social grave que tiene influencia en otros fenómenos y sectores de la sociedad, sus víctimas no contemplan distinción de edad, sexo, condición social, grupo lingüístico o nivel educativo, entre otros, por lo que cualquier persona es susceptible de ser víctima.

Hay un caso en particular con las niñas, quienes son las más vulnerables, representan el 96 por ciento de los cinco mil 483 exámenes que el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) practicó en menores de 20 años durante el 2018, seis por ciento más que el año anterior.

Si se establece por grupos de edades, son las niñas de 5 a 9 años entre quienes se reporta un incremento de casos, lo que evidencia que los agresores cada vez buscan más a víctimas de menor edad. El aumento fue del 33 por ciento en relación al total de evaluaciones que la institución efectuó el año anterior, a fin de determinar si las pequeñas fueron víctimas de un delito sexual.

Jorge Granados, jefe de Departamento Técnico Científico del Inacif, recuerda el caso de un niño, en Chimaltenango, que fue estrangulado a los 7 años. Al hacerle la autopsia su cuerpo mostraba marcas antiguas que revelaban que había sido agredido sexualmente y tenía fluidos del agresor en sus partes íntimas. El cuerpo del niño fue encontrado en la puerta de la casa de la madre. Se presume que el victimario fue quien le quitó la vida cuando el pequeño ya tenía consciencia para denunciar.

“Si sumamos los indicadores que tenemos en salud, en educación, migración, falta de empleo, más toda la violencia simbólica, social, económica, política, más la inseguridad que vivimos en todos los ámbitos, esto es un caldo de cultivo para que el ser humano saque lo peor de sí mismo”, refiere Carolina Escobar Sarti, de Asociación La Alianza, y son los cuerpos de las menores los más vulnerables a ser violentados, porque son más fáciles de dominar.

Parámetros según la ley

Según la Ley integral de la niñez y adolescencia en Guatemala (Decreto No. 27-2003) establece que es deber del Estado garantizar y mantener a los habitantes de la Nación en el pleno goce  de  sus  derechos  y  de  sus  libertades,  siendo  su  obligación  proteger  la  salud  física, mental  y  moral  de  la  niñez  y  la  adolescencia,  así  como  regular  la  conducta  de adolescentes que violan la ley penal.

La situación de la niñez representa la mayor preocupación en virtud de que es en estos casos donde se presenta el mayor grado de abuso, este tipo de abuso se realiza en forma oculta y sobre las personas menores de edad se ejerce una mayor violencia física y psicológica; la incapacidad de denunciar provoca convertirse en víctimas “permanentes” de esta forma de abuso ya que en muchos casos se prolonga por años, dejando secuelas físicas y psicológicas permanentes, embarazos o suicidios de las víctimas.

En ese contexto, en la legislación guatemalteca por reforma contemplada en la Ley contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas, Decreto 09-2009 del Congreso de la República, se reformaron los delitos contra la libertad e indemnidad sexual de las personas, contenidos en el Libro Segundo, Título III del Decreto Número 17-73 del Congreso de la República, Código Penal, denominado “DE LOS DELITOS CONTRA LA LIBERTAD E INDEMNIDAD SEXUAL DE LAS PERSONAS”, tipificando en el Capítulo I “DE LA VIOLENCIA SEXUAL” los delitos de Violación y Agresión sexual y los supuestos que agravan la pena; y en el Capítulo V “DE LOS DELITOS CONTRA LA INDEMNIDAD SEXUAL DE LAS PERSONAS” los delitos de Exhibicionismo Sexual, Ingreso a espectáculos y distribución de material pornográfico a personas menores de edad y Violación a la intimidad sexual, según lo refiere la página oficial de la Secretaría Contra Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas.

Aporte institucional

Si bien, el esfuerzo que las instituciones encargadas han hecho no ha sido suficiente, los casos que se han presentado se han trabajado de manera eficiente, el trabajo del Inacif busca determinar si la persona fue violada o no, pero también contribuir con aportar elementos que permitan identificar la identidad del presunto violador o agresor sexual.

Uno de los inconvenientes a los que se enfrentan los especialistas en dicha tarea es el tiempo. Para obtener cualquier indicio semen, saliva, cabello o sangre del agresor- solo se tienen 72 horas después del ilícito. “La denuncia tardía, más allá de tres a cinco días, nos pone en problemas, porque se nos hace muy difícil recoger indicios del cuerpo” del niño o de las prendas de vestir que llevaba, añade Granados.

La función del Inacif es auxiliar al sector justicia, es tratar de poner evidencias que pueden ser convertidos en medios de prueba al fiscal para poder probar la autoría de un hecho delictivo de esta naturaleza.

Estadística hasta el 2019 de Violencia sexual de la Secretaría Contra Violencia Sexual, Explotacion y Trata de Personas (Foto PLURAL: Cortesía Secretaría Contra Violencia Sexual, Explotacion y Trata de Personas)
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Estudiante de Periodismo de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Gastrónomo, guatemalteco, virgo, buen patojo, serio mas no enojado.